
Extraño título para una nueva entrada, pero tiene su fundamento en una metáfora que comparaba la óptica con la creación y que leí en un libro del astrofísico alemán Bernard Haisch.
La óptica inició su camino con un experimento de Newton con un prisma, cuando interpuso éste en plena oscuridad con un rayo de luz proveniente de una rendija del exterior de una habitación comprobó que la luz blanca está compuesta en realidad de muchos colores.
La óptica inició su camino con un experimento de Newton con un prisma, cuando interpuso éste en plena oscuridad con un rayo de luz proveniente de una rendija del exterior de una habitación comprobó que la luz blanca está compuesta en realidad de muchos colores.
En óptica crear algo supone quitar algo, no se puede crear nada con luz blanca ya que con ella el mundo sería invisible. Así, por ejemplo, para crear el azul cielo hay que quitar el resto de la gama de colores.
De la misma forma las tradiciones esotéricas nos enseñan que crear por sustracción es una verdad fundamental. Estas tradiciones enseñan que la creación de lo real supone sustraer potencial infinito.